En España, afortunadamente, no tenemos una gran variedad de especies venenosas. De los ofidios existentes en la Península Ibérica, debemos distinguir entre los Colúbridos (6 géneros con 10 especies) y los Vipéridos (3 especies ausentes en las Islas Baleares y las Islas Canarias). Solo las víboras (familia Viperidae) son venenosas y, afortunadamente, nuestras tres especies no son muy peligrosas.
Ante la mordedura de una serpiente, en nuestro medio, lo importante es distinguir entre una culebra y una víbora. En el caso que mencionábamos, el contar con el ejemplar vivo protagonista de la mordedura facilitó la tarea. Un experto de la Sociedad Española de Herpetología, en contacto telefónico, confirmó que se trataba de un ejemplar de culebra bastarda recién nacida.
Las claves para distinguir entre una culebra y una víbora son relativamente fáciles incluso para una persona que no sea experta. En un caso como este, no se trata tanto de identificar la especie, si no de saber si la mordedura procede de un animal venenoso (víbora) o no (culebra).
Las dos características más importantes son:
-la cabeza está recubierta de escamas grandes en las culebras y pequeñas en las víboras (ver dibujo).
-los ojos de las culebras son grandes y con pupilas redondas mientras que en las víboras, los ojos son más pequeños y con pupilas verticales (ver dibujo).
En este dibujo pueden apreciarse las características escamas grandes y ojos de pupilas redondas de dos especies de culebras presentes en la Península: Elaphe scalaris (culebra de escalera) a la izquierda y Malpolon monspessulanus (culebra bastarda) a la derecha.
Vipera aspis (víbora áspid) a la izquierda y Vipera latastei (víbora hocicuda) a la derecha. Se pueden apreciar las diferencias reseñadas en relación a la imagen anterior.
Fuente: La Guía de INCAFO de los anfibios y reptiles de la Península Ibérica, Islas Baleares y Canarias, por Luis Javier Barbadillo Escriva.