Ruda es una fuente inagotable de observaciones cuando menos curiosas. Observar como algunas de sus ramas se poblaban de algo blanquecino despertó nuestra curiosidad. La cochinilla algodonosa había procedido a colonizarla por contigüidad con otra planta completamente afectada.
La cochinilla algodonosa (Planococcus citri) es un hemíptero fitófago poco selectivo, por lo que ataca buen número de plantas, si bien es su presencia en plantaciones de cítricos e invernaderos donde puede causar importantes daños desde un punto de vista económico.
Los agrupamientos de estas cochinillas se recubren de abundantes secreciones céreas de aspecto blanquecino que atraen a las hormigas.
Es un buen ejemplo de simbiosis ya que, de esta manera, las hormigas protegen a este hemíptero de los innumerables enemigos que tiene, entre ellos, las avispas parasitoides y, por supuesto, Cryptolaemus montrouzieri, un coleóptero de la familia de las mariquitas (Coccinellidae).
El dimorfismo sexual está bien diferenciado por cuanto que los machos son alados, si bien nosotros no hemos podido llegar a observar ninguno. Hubiera resultado interesante ya que hemos podido averiguar que la hembra de esta especie puede copular con dos machos al mismo tiempo.
Una exhaustiva limpieza manual de la ruda, junto a la eliminación de la planta próxima que provocó su colonización, ha permitido evitar una verdadera plaga, pues aunque quedan algunos cuantos ejemplares pastoreados por hormigas, no parece que ruda sea una planta agradable de colonizar para las cochinillas.
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jueves, 11 de agosto de 2016
domingo, 27 de febrero de 2011
La primavera que viene
Falta algo menos de un mes para la entrada oficial de la primavera, pero el buen tiempo que nos está acompañando últimamente está propiciando el que muchos de los diminutos bichos se estén despertando del letargo invernal. Pyrrhocoris apterus, el chinche de la malva arbórea, vulgarmente denominado zapatero, está demostrando una frenética actividad sexual.

Los adultos sexualmente maduros han invernado en este estadio para iniciar el ciclo con la llegada del buen tiempo. En observaciones realizadas en el pasado, pudimos comprobar que los apareamientos en esta especie son frecuentes y de larga duración.
La intensa coloración roja y negra de este hemíptero heteróptero, que semeja una máscara africana, resulta inconfundible.

Debajo de las piedras, algunas larvas de coleópteros apresuran su metamorfosis para alcanzar la fase de pupa.


Comparten hábitat con otros artrópodos como miriápodos, crustáceos terrestres (cochinillas), e incluso moluscos como las babosas.



Pero si algo nos indica que la llegada del buen tiempo es un hecho, independientemente de alguna que otra helada ocasional, es la frenética actividad en el hormiguero de la hormiga de los bosques, Formica rufa. La necesidad de comida para alimentar las larvas que habrán nacido en el interior del hormiguero durante el invierno, obliga a esta especie a intensas batidas de caza por las inmediaciones.

Es un hecho. La primavera está a la vuelta de la esquina y nos deparará, como todos los años, fascinantes espectáculos de la vida misma que os iremos contando.
Los adultos sexualmente maduros han invernado en este estadio para iniciar el ciclo con la llegada del buen tiempo. En observaciones realizadas en el pasado, pudimos comprobar que los apareamientos en esta especie son frecuentes y de larga duración.
La intensa coloración roja y negra de este hemíptero heteróptero, que semeja una máscara africana, resulta inconfundible.
Debajo de las piedras, algunas larvas de coleópteros apresuran su metamorfosis para alcanzar la fase de pupa.
Comparten hábitat con otros artrópodos como miriápodos, crustáceos terrestres (cochinillas), e incluso moluscos como las babosas.
Pero si algo nos indica que la llegada del buen tiempo es un hecho, independientemente de alguna que otra helada ocasional, es la frenética actividad en el hormiguero de la hormiga de los bosques, Formica rufa. La necesidad de comida para alimentar las larvas que habrán nacido en el interior del hormiguero durante el invierno, obliga a esta especie a intensas batidas de caza por las inmediaciones.
Es un hecho. La primavera está a la vuelta de la esquina y nos deparará, como todos los años, fascinantes espectáculos de la vida misma que os iremos contando.
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