jueves, 11 de agosto de 2016

Cochinillas

Ruda es una fuente inagotable de observaciones cuando menos curiosas. Observar como algunas de sus ramas se poblaban de algo blanquecino despertó nuestra curiosidad. La cochinilla algodonosa había procedido a colonizarla por contigüidad con otra planta completamente afectada.


La cochinilla algodonosa (Planococcus citri) es un hemíptero fitófago poco selectivo, por lo que ataca buen número de plantas, si bien es su presencia en plantaciones de cítricos e invernaderos donde puede causar importantes daños desde un punto de vista económico.


Los agrupamientos de estas cochinillas se recubren de abundantes secreciones céreas de aspecto blanquecino que atraen a las hormigas.


Es un buen ejemplo de simbiosis ya que, de esta manera, las hormigas protegen a este hemíptero de los innumerables enemigos que tiene, entre ellos, las avispas parasitoides y, por supuesto, Cryptolaemus montrouzieri, un coleóptero de la familia de las mariquitas (Coccinellidae).
El dimorfismo sexual está bien diferenciado por cuanto que los machos son alados, si bien nosotros no hemos podido llegar a observar ninguno. Hubiera resultado interesante ya que hemos podido averiguar que la hembra de esta especie puede copular con dos machos al mismo tiempo.


Una exhaustiva limpieza manual de la ruda, junto a la eliminación de la planta próxima que provocó su colonización, ha permitido evitar una verdadera plaga, pues aunque quedan algunos cuantos ejemplares pastoreados por hormigas, no parece que ruda sea una planta agradable de colonizar para las cochinillas.