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miércoles, 8 de junio de 2011

Tritón poco precavido

No es la primera vez que observamos un tritón jaspeado (Triturus marmoratus, Latreille 1800) en las proximidades de nuestra casa. Como hace dos años, por estas mismas fechas, este intrépido tritón de la foto ha desafiado a los peligros más elementales con los que se enfrenta habitualmente.



Al asfalto, uno de sus principales enmigos, hay que añadir su prinicpal depredador, la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), muy abundante por estos lares.
Lento y torpe, el ejemplar de la foto no hubiera resisitdo ni a un vehículo ni a una cigüeña. En esta ocasión, le hemos retirado de ambos peligros, pero ¿hasta cuando? Si es comido por una cigüeña, vale, al fin y al cabo es la Naturaleza quien manda; pero si este tritón muere arrollado por los neumáticos de un coche, eso no es natural.
Tras la sesión fotográfica de turno le hemos salvaguardado de peligros adicionales a los que le provoca su propio instinto.

sábado, 6 de febrero de 2010

Por San Blas

Un refrán castellano dice que por San Blas, las cigüeñas verás, en referencia a los hábitos migratorios de esta ave, la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), que para estas fechas se supone que regresa a Europa procedente de África donde pasa el invierno.



Podríamos decir que es así, de hecho la foto superior está tomada en África este mismo invierno, en Marrakech, pero lo cierto es que desde hace ya bastantes años, los hábitos migratorios de la cigüeña blanca están cambiando notoriamente quedándose todo el año en sus zonas de nidificación. Con la comida asegurada en los vertederos humanos, el frío no las afecta en lo más mínimo. Quizás sea una forma de asegurarse sus nidos debido a la superpoblación que alcanzan algunas colonias, una especie de evitar el que se fue a Sevilla perdió su silla.





En Guadalix de la Sierra hay una numerosa colonia de cigüeñas blancas y no solo en el tejado de su iglesia, hasta los ventanales de su torre les valen.



Una dehesa entre el río y la carretera M-608 acoge un nido por árbol. El crotorar que realizan con sus picos resulta característico. Lo curioso de todo esto es la pérdida de vigencia del refrán al que hacíamos alusión.