El desbridamiento biológico consiste en el empleo de larvas de mosca sobre heridas necróticas para que éstas procuren una limpia de dicho tejido en la herida. La especie de mosca que se emplea es Lucilia sericata, la típica mosca verde de toda la vida (green bottle fly, en inglés). Sin embargo, se trata de un término muy genérico ya que el género Lucilia incluye 180 especies diferentes, siendo la más habitual Lucilia caesar.
Lo curioso de muchas especies de este género perteneciente a la familia Calliphoridae, es la capacidad de las larvas para alimentarse exclusivamente del tejido necrótico. Para ello, las larvas utilizan una digestión extracorpórea, es decir, sueltan sus jugos gástricos que son los que licuan el tejido necrótico, y luego proceden a la succión de este. Esto facilita las cosas ya que se puede evitar colocar las larvas directamente sobre la herida utilizando una gasa. Sin embargo, mucho nos tememos que se trate de un método de difícil aceptación para un paciente.
Además, deben utilizarse larvas estériles, ya que las moscas son importantes vectores mecánicos de transmisión de enfermedades por sus costumbres de pulular por lugares poco recomendables. No obstante, podemos solucionar el tema ya que hemos encontrado una técnica para la desinfección de las larvas.
En el pasado hemos criado alguna que otra vez moscas, en concreto Phormia sp., por lo que no será de extrañar que, a partir de la próxima primavera llevemos a cabo algún que otro experimento sobre el tema.
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