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lunes, 10 de agosto de 2015

Condenado a vivir

Desde el momento que el pez gato protagonista de la entrada de hace un año picó el cebo que le convertía de pez a pescado, solo le quedaban dos posibilidades. Debido a su lógica inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, la normativa sobre pesca de las diferentes Comunidades Autónomas establece que el pez gato no pueda ser devuelto a su medio. Sufrir la agonía de una muerte lenta por asfixia es la que le suele esperar a sus congéneres cuando caen en el cebo. El ejemplar de la foto tuvo la suerte de contar con una pecera de acogida.


Desde hace aproximadamente un año, este ejemplar ha conseguido adaptarse bastante bien a un nuevo medio al que ha sido condenado a vivir.


No puede considerársele una mascota al uso. No suele hacer nada. Sus hábitos nocturnos, aunque cada vez más relajados, permite que coincidamos en alguna noche de insomnio o de retraso de retirada a nuestros aposentos algún que otro viernes o sábado. Pero, a cambio, no muestra exigencias especiales. Poco a poco, se adapta a su condena a la vida.

domingo, 31 de agosto de 2014

Pez gato

Los peces gato son relativamente frecuentes en ríos y embalses del territorio español. Deben su nombre a las barbillas que presentan en las proximidades de su boca y que son órganos táctiles. Los barbillones son característicos de Siluriformes, Cyprinidae y Mullidae fundamentalmente. Los peces del Orden Siluriformes son conocidos de forma genérica como peces gato y constituyen un grupo muy numeroso con más de 3.000 especies. En España han sido introducidos artificialmente para estimular la pesca deportiva. Dejando a un lado al enorme siluro (Silurus glanis) procedente de los grandes ríos de Europa Central, las otras especies introducidas en nuestro país son originarias de América, fundamentalmente Ameiurus melas (Black bullhead) y Ameiurus nebulosus (Brown bullhead), prácticamente indistinguibles para mi.


Este pez bentónico, esto es, que le gusta vivir en el fondo, es de hábitos más bien nocturnos y presenta cuatro pares de barbillas que le distinguen de los siluros pequeños que presentan seis pares. Además, tiene dos aletas dorsales con el primer radio de la aleta delantera osificado, como puede verse en la foto. La segunda aleta es adiposa. Los siluros en cambio, presentan una única aleta dorsal muy pequeña.
El alevín de la foto, Ameiurus melas, crecerá hasta llegar a los 30 cm. aproximadamente, siempre y cuando se adapte a su nuevo medio. Aunque omnívoro, el experto pescador que me los ha regalado, Pedro, me ha asegurado que en cautividad solo comerá gusanos. Le han hecho caso los peces.