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domingo, 12 de agosto de 2012

Del valor energético de las moscas y un récord

Un cambio brusco de temperatura, allá por el pasado mes de noviembre, nos obligó a albergar a una rana de San Antonio contrariamente a nuestra pretensión de liberarla tras la oportuna sesión fotográfica. Privada de su proceso natural de hibernación, Hyla arborea, ha pasado el invierno actuando como depredador natural de los excedentes de fásmidos que se han venido produciendo durante esa época. Algo en lo que hemos reparado es en la capacidad de adaptación de esta rana a la disponibilidad alimenticia. Si hay comida, come; si no, ayuna. De que la rana ha estado adecuadamente cuidada han sido buena prueba las sesiones nocturnas de croa que nos ha prodigado quien finalmente ha recibido el nombre de Gustavito. Además de convertirse en un fenómeno mediático en los últimos meses por sus reiteradas apariciones en diferentes redes sociales, Gustavito ha sido el protagonista de un interesante estudio.


Ya en el principio, allá por el mes de noviembre, nos planteábamos, a propósito de la voracidad de esta rana, cuántas moscas sería capaz de comer en un día. El récord estaba en 35 moscas. Pero en los últimos días, dándole vueltas al tema de la voracidad, hemos realizado algunas indagaciones. ¿Cuántas moscas puede llegar a comer Gustavito en un día? ¿Cuál es el valor energético de una mosca? ¿Están aseguradas las necesidades calóricas de Gustavito?
No ha resultado una tarea fácil. En las tablas sobre valor energético de los diferentes alimentos no suelen figurar las moscas, y averiguarlo no ha sido sencillo. Pero lo hemos logrado. Martin Monestier en su libro Las moscas. El peor enemigo del hombre  establece que una mosca contiene alrededor del 65% de proteínas y 15% de lípidos con un valor energético de 500 kcal por cada 100 gr. Y ¿cuánto pesa una mosca?
"Cuando vulgarmente hablamos de peso, realmente nos referimos a la masa (m), para calcular la cual necesitamos saber densidad (δ) y volumen (V). Imaginemos que la densidad de la mosca (y no nos equivocaremos en mucho) es la misma que la del agua, entonces sería de 1g/ cm3. Equiparemos el volumen del insecto a un paralelepípedo de 5 mm de longitud, 2 mm de altura y 2 mm más de grosor; eso daría un total de 20 mm3, es decir, 0,02 cm3. Así:

m = δ x V
m = 1g/ cm3 x 0,02 cm3 = 20 mg

Es decir, que necesitaríamos aproximadamente 50 moscas para hacer un gramo de ellas." (Fuente original)
Aprovechando la tormenta que se produjo ayer, lo que hace que las bajas presiones dificulten el aleteo de las moscas y que estas se posen para evitar un trabajoso vuelo, Gustavito fue emplazado a intentar batir su propio récord de moscas engullidas.¡Y lo consiguió! Devoró 42 moscas, que según la fuente anterior representan:
42x20 mg = 840 mg. o 4,2 kcal.
Como Gustavito pesa 8 gr. (si bien es cierto que no se ha utilizado una báscula de precisión), ello representa una ingesta equivalente al 10,5% de su peso, y puesto que la cantidad de proteínas de la mosca resulta bastante parecida en porcentaje a la de la carne que habitualmente ingerimos, ello supondría el equivalente a un filete de 7 kilos para una persona de unos 70 Kg. ¡Una pasada! Lo cierto es que, a partir de la treintena de moscas, Gustavito ya no se dedicaba a cazarlas, se limitaba a abrir la boca y lanzar su lengua cuando una mosca rondaba la proximidad de su boca.
Estoy convencido que Gustavito es capaz de comer unas cuantas moscas más y batir su propio récord, pero para un nuevo intento lo dejaremos para otra ocasión.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Ranita de San Antonio

Con la llegada de los fríos otoñales, preludio del invierno, las ranas buscan donde invernar para eludir las bajas temperaturas. Atraídas por los insectos que acuden a las luces de las bombillas, varios ejemplares de ranitas de San Antonio aparecieron el otro día por las proximidades de mi casa. Con este nombre se suele designar por igual a las dos especies de ranas árboreas de nuestra Península, muy parecidas entre sí: Hyla arborea e Hyla meridionalis.



El ejemplar de la foto es Hyla arborea y sobre la capacidad para cambiar su coloración, algo sobre lo que habíamos leído, hemos tenido la ocasión de comprobar al poder observar como en unos días su tono verdoso se ha aclarado de forma notable.



Voraz con las moscas que le hemos estado ofreciendo, va siendo el momento de devolverla su libertad.



Fundamentalmente porque ya no va habiendo moscas suficientes y porque tendrá que buscarse donde pasar el invierno.

viernes, 10 de agosto de 2007

Hyla

La Hyla arborea o rana de San Antonio, es frecuente en nuestro medio en zonas húmedas con abundante vegetación. Todos los años tenemos visitantes de esta especie nocturna en cuanto aparecen los típicos chaparrones de verano. Este ejemplar de ranita de San Antonio, de minúsculo tamaño como se puede apreciar en la foto, no para de zamparse las moscas que le suministro. Me recuerda a un ejemplar de Rana perezi que tuve hace años durante dos temporadas. Se llamaba Gustavo y acabó escapándose. A Gustavo le acabé generando un reflejo condicionado interesante. Empecé suministrándole las moscas vivas sujetas por una pinza. En poco tiempo, acabó identificando a la pinza con comida, de tal modo que se lanzaba a por la pinza en cuanto la veía. Eso me sirvió para mantenerla durante los dos inviernos que pasó con nosotros a base de mortadela.