Como dice la canción de
Bob Dylan, el hombre puso nombre a los animales, ya desde el principio. Tratar de entender y comprender el mundo que nos rodea es algo innato en el ser humano. Pero para ello hay que nombrar y definir las cosas que se encuentran a nuestro alrededor, incluídos los animales.
Desde un principio, así, el hombre se dedicó a
poner nombre a los animales; en algunos casos, nombres curiosos, como por ejemplo (siempre me ha llamado la atención)
ornitorrinco. Pero el problema que surgió es que, por ejemplo, mientras unos llamaban
mamboretá a un tipo de mántido, otros le llamaban
tatadios y otros
santateresa. Así las cosas, resultaba difícil entenderse si cada uno ponía el nombre que le parecía a cada animal, máxime si se tiene en cuenta el gran número de especies animales existentes. Sólo de insectos, a nivel mundial, hay 1.036.815 especies conocidas (Fuente:
Comunidad Virtual de Entomología). Había que poner un poco de órden y eso fue lo que hizo
Linneo en el Siglo XVIII con su nomenclatura binomial y su sistema de clasificación de los seres vivientes.
Actualmente, las categorías taxonómicas establecidas son siete:
Reino,
Filo (o División en Botánica),
Clase,
Orden,
Familia,
Género y
Especie. Para no liarlo no haremos mención a las sub-categorías (ejemplo: Subclase o subfamilia) o super-categorías (Superclase o superfamilia). De este modo,
mamboretá,
tatadios o
santateresa, resultan ser nombres vernáculos de
Mantis religiosa (Linnaeus, 1758).

Y su taxonomía sería:
Reino:
AnimaliaFilo:
ArthropodaClase:
InsectaOrden:
MantodeaFamilia:
MantidaeGénero:
MantisEspecie:
M. religiosaNombre binomial:
Mantis religiosaOtro ejemplo:
Coccinella septempunctata (Linnaeus, 1758), vulgarmente llamada
mariquita
Reino:
AnimaliaFilo:
ArthropodaClase:
InsectaOrden:
ColeopteraFamilia:
CoccinellidaeGénero:
CoccinellaEspecie:
C. septempunctataNombre binomial:
Coccinella septempunctataY así hasta las 1.036.815 especies conocidas. ¡Qué agobio!