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jueves, 24 de julio de 2014

Amores imposibles

Cuando Ovidio escribió su Ars Amatoria, parece bastante evidente que no se inspiró en los Echinodermata, filo animal que comprende, entre otros, a estrellas y erizos de mar. De haber sido así, lo hubiera titulado, por ejemplo, Echinoderamatoria.
Los Echinodermata, equinodermos, son animales bastante peculiares que viven en los fondos marinos y poseen un esqueleto interno formado por osículos calcáreos. Los más emblemáticos son los que pertenecen a las clases Asteroidea (estrellas de mar) y Echinoidea (erizos de mar).



No es inverosímil pensar que, ante la monotonía de la vida en un acuario, se propicien comportamientos que podríamos calificar de extravagantes, aunque hay que reconocer que es nuestra mente la que suele dar unas interpretaciones inapropiadas a ciertos hechos no siempre fáciles de observar.


Estos "amores imposibles" lo son por el hecho de que, si bien la reproducción es sexual, y también asexual en el caso de las estrellas de mar por fisión o autotomía, es por fecundación externa sin necesidad de ninguna clase de contacto equinodérmico. Pero no podemos evitar dejar volar nuestra imaginación.



viernes, 4 de octubre de 2013

Juvenil de ciempiés casero

El ciempiés casero (Scutigera coleoptrata) ha sido protagonista en alguna que otra ocasión en este blog. De tamaño considerable cuando son adultos, nos hemos topado con un pequeño juvenil al que hemos sometido a una sesión fotográfica.


Este importante depredador de otros artrópodos domésticos, desarrolla el número de patas en función de su crecimiento. Cuando salen del huevo presentan cuatro pares de patas, desarrollando un par más en la primera muda. A partir de ahí, desarrollarán dos pares de patas más en cada nueva muda de acuerdo a la siguiente serie:

4, 5, 7, 9, 11, 13 y 15

Así, en la sexta muda será cuando tenga el definitivo número de 15 pares de patas, necesitando tres mudas más para convertirse en el Chilopoda adulto de aspecto tan llamativo.


El número de patas de este ejemplar no llega a estar definitivamente claro según contemos por un lado o por el otro. De un lado nos salen 11 pares y del otro 13. La explicación de esa aparente cojera puede estar en la relativa facilidad con la que esta especie puede perder alguna pata cuando se siente amenazado por otro depredador, fenómeno denominado autotomía y que es bastante característico de muchos insectos u otros artrópodos. En cualquier caso, y para un ejemplar en su 5ª muda, próximo a su número definitivo de patas aunque le falte un tiempo para ser un adulto, resulta llamativo el tamaño tan pequeño de este juvenil.


Para que os podáis hacer una idea, hemos conseguido fotografiarlo junto a una moneda de 2 céntimos de euro. Los adultos que previamente habíamos fotografiado, superaban, en tamaño, el de una moneda de 2 euros.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Nuevos inquilinos

Por nuestro modesto habitat pasan muchos bichos, la mayoría de paso. Algunos vienen para quedarse, a esos los llamamos inquilinos. Hemos adquirido unos curiosos inquilinos, una nueve espacie de fásmido para intentar criarlos como Carausius morosus, Medauroidea extradentata o Eurycantha calcarata. Se trata de la curiosa especie, originaria de Perú, Peruphasma schultei (Conle & Hennemann, 2005).



Son todavía ninfas y les aguarda aún un largo recorrido para llegar a la fase de adulto. Sin embargo, y al igual que nos ocurriera con Eurycantha calcarata hace algo más de un año, nada más llegar, una de las ninfas se ha puesto a mudar y, aparentemente, se encuentra en una muda patológica, esto es, parece incapaz de desprenderse de la misma. La similitud con el caso de los Eurycantha nos induce a pensar que ha sido el cambio de habitat y la falta de adaptación en tan poco tiempo al mismo en un período tan delicado como resulta ser la muda de cualquier insecto, la causa de este problema.



Con mimo, hemos procedido a separar el ejemplar del resto y aislarlo en un cubículo más aislado. Le hemos rescatado de sus propias secreciones líquidas en las que parecía atrapado. Ya veremos que ocurre, aunque en el proceso parece haber perdido algunas patas (autotomía).
Confiemos en que las demás ninfas se adapten fácilmente antes de iniciar la próxima muda.

domingo, 20 de junio de 2010

La vida y la muerte

Hace poco publicábamos en Mundo de Insectos una fotografía de dos ejemplares de Heliotaurus ruficollis apareándose.



Durante algunas semanas, este coleóptero nos ha venido acompañando dando una nota de color a los campos de margaritas. Pero empiezan a desaparecer. Completado su ciclo vital, la muerte es el último proceso de dicho ciclo.
Ayer contemplábamos algo que no habíamos visto anteriormente. Aunque sabemos que las hormigas de los bosques (Formica rufa) son importantes depredadores, no nos imaginábamos que fueran capaces de atacar a coleópteros vivos y de un tamaño mucho mayor que el suyo. En la foto, una hormiga de los bosques (Formica rufa) ha conseguido atenazar una de las patas traseras de un Heliotaurus ruficollis que intenta huir.



El coleóptero, muy agresivo con sus propios congéneres cuando intentan desbancarle de su margarita, intentaba huir de la hormiga que no soltaba su presa.



Incluso, el coleóptero intentó remontar el vuelo, pero el lastre de la hormiga se lo impidió.



La hormiga se limitaba a ofrecer resistencia a todos los intentos del Heliotaurus por huir, suponemos que para acabar venciéndole por agotamiento. No conocemos el final de la historia ya que no pudimos observarles indefinidamente; pero, al no optar el coleóptero por la autotomía de su pata, unido a las poderosas mandíbulas de la hormiga, nos hacen suponer que el ejemplar de Heliotaurus ruficollis de la foto es más que probable que acabase en la despensa del hormiguero de turno.

domingo, 27 de julio de 2008

Mundo cruel

Un error de cálculo unido a las altas temperaturas registradas en la última semana ha propiciado que el alimento destinado a los insectos palo Medauroidea extradentata resultase insuficiente. La consecuencia de ello ha sido un caso de canibalismo incompleto. Uno de los ejemplares de Medauroidea extradentata, el más pequeño, fue encontrado con el par de patas delanteras amputado y presumiblemente devoradas por sus congéneres.



El hecho no es excepcional en sí mismo. En circunstancias adversas de escasez de alimento, los insectos palo recurren a la práctica del canibalismo. Pero, además, esta especie, Medauroidea extradentata, es proclive a la autotomía o autoamputación; esto es, la mutilación espontánea que efectúan sobre sí mismos algunos animales para escapar a sus enemigos: un claro ejemplo es el del rabo de las lagartijas.
Revisando mi fichero fotográfico, he encontrado una foto de una Medauroidea extradentata que se desprendió de una pata porque seguramente se sintiera amenazada durante un proceso de manipulación.



El mundo animal es, con gran frecuencia, cruel y despiadado; casi tanto como el nuestro, el de los seres humanos.