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sábado, 15 de octubre de 2011

Zorro volador

El zorro volador de la India (Pteropus giganteus) es uno de los murciélagos más grandes que existen pudiendo llegar a los 120 cm. de envergadura entre las alas.



Se alimentan de fruta y no viven en cuevas ni se orientan por ecolocalización, esto es, un sistema por el que el animal emite un sonido que rebota al encontrar un obstáculo y analiza el eco recibido. Pero no es el caso de los zorros voladores.



Viven en grandes colonias y pasan el día colgados de árboles dormitorio, aunque este ejemplar prefiera una viga dormitorio en su instalación del Bioparc de Fuengirola.

viernes, 9 de julio de 2010

Trampa mortal

La montaña de sal de Cardona fue una de las explotaciones de sales potásicas más importantes de Europa hasta el año 1990. En la actualidad, reconvertida la Mina Nieves en un Parque Cultural, es una muy interesante visita en la que se nos explica su origen cuando hace millones de años el océano Atlántico y el Mar Mediterráneo se encontraban unidos separando a la Península Ibérica del resto de Europa.



La mina, abandonada para su explotación, es refugio natural para los murciélagos que buscan en las galerías dónde pasar el invierno. Sin embargo, la mina, en ocasiones, se convierte en una trampa mortal para estos. La filtración de la sal en esta mina es muchísimo más rápida que en las cuevas de origen calcáreo. Y el resultado puede ser el atrapamiento del desprevenido murciélago en su proceso de hibernación, como el ejemplar de la foto.



Sin darse cuenta, este murciélago ha quedado atrapado por la sal que conforma la mina. Al despertar se encontraba lo suficientemente atrapado como para ser incapaz de liberarse. La sal, de paso, le ha conservado camino de convertirse en un fósil reciente.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Premoniciones?

No creemos en las premoniciones; preferimos llamarlas curiosas coincidencias, como a la que hacíamos referencia en esa entrada. Ayer, durante una comida familiar, salió a relucir un episodio de este verano cuando nuestro gato, Matute, se presentó dentro de casa con un murciélago que acababa de capturar. Este tipo de bicho no es para nada del agrado de mi mujer. Liberarle de las fauces del gato fue mucho más fácil que conseguir que atinara con la puerta de salida de la casa. El caso es que hoy, como si la conversación de ayer fuese premonitoria, nos hemos encontrado un murciélago posado en la pared de una casa cercana a la nuestra.



Hemos tenido tiempo de coger la cámara y un pequeño habitáculo para tenerle en observación todo el día de hoy. Esta noche será liberado. Os recordamos que los murciélagos son una especie protegida. Una sesión de fotos nos ha permitido observar algunos detalles de la fisonomía de su rostro.



Seguimos prefiriendo hablar de curiosas coincidencias que de premoniciones.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Primeros muciélagos

Hoy hemos visto el primer murciélago sobrevolando los alrededores de nuestra casa al atardecer. Parece que empiezan a despertar de su estado de hibernación, lo que indica dos cosas: que está haciendo buen tiempo; y que debe empezar a haber insectos aunque aún no los veamos.
La hibernación de los murciélagos es muy curiosa. Leemos en Wikipedia: entran en estado de hibernación con más rapidez y facilidad que cualquier otro mamífero; los murciélagos se suelen conservar vivos en los laboratorios en el interior de frigoríficos. En cuanto es colocado en uno, el murciélago hace descender la temperatura de su cuerpo y entra en estado latente. Los latidos de su corazón disminuyen de 180 a 3 por minuto y sus movimientos respiratorios pasan de 8 por segundo en actividad a 8 por minuto en reposo .
De vez en cuando, en nuestra casa, se nos cuela alguno de estos curiosos bichejos, el murciélago común o Pipistrellus pipistrellus, dotado de afilados colmillos como el de la foto.



Lo que hace recomendable el uso de guantes para su manipulación e invitación amable para que abandone la casa, más que nada porque, aunque protegidos por la ley, nuestro gato no entiende de leyes y es un artista en la caza del murciélago.



En alguna ocasión hemos llegado tarde, al menos, más tarde que las hormigas que se han dedicado a rematar la faena iniciada por nuestro gato.