Aunque sorprenda ver todavía mantis en el mes de noviembre, lo cierto es que por ahí están dando buena cuenta de cualquier tardía presa.
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jueves, 19 de noviembre de 2009
La inofensiva Ameles
Pese al aspecto tan terrorífico de las mantis, lo cierto es que son completamente inofensivas. Quizás Mantis religiosa suela mostrarse un poco más agresiva si se siente amenazada. En la foto mostramos un ejemplar de la pequeña Ameles spallanzania que nos acompañó durante dos días antes de ser soltada tras unos buenos atracones de moscas.

Aunque sorprenda ver todavía mantis en el mes de noviembre, lo cierto es que por ahí están dando buena cuenta de cualquier tardía presa.
Aunque sorprenda ver todavía mantis en el mes de noviembre, lo cierto es que por ahí están dando buena cuenta de cualquier tardía presa.
lunes, 13 de octubre de 2008
El hombre puso nombre a los animales
Como dice la canción de Bob Dylan, el hombre puso nombre a los animales, ya desde el principio. Tratar de entender y comprender el mundo que nos rodea es algo innato en el ser humano. Pero para ello hay que nombrar y definir las cosas que se encuentran a nuestro alrededor, incluídos los animales.
Desde un principio, así, el hombre se dedicó a poner nombre a los animales; en algunos casos, nombres curiosos, como por ejemplo (siempre me ha llamado la atención) ornitorrinco. Pero el problema que surgió es que, por ejemplo, mientras unos llamaban mamboretá a un tipo de mántido, otros le llamaban tatadios y otros santateresa. Así las cosas, resultaba difícil entenderse si cada uno ponía el nombre que le parecía a cada animal, máxime si se tiene en cuenta el gran número de especies animales existentes. Sólo de insectos, a nivel mundial, hay 1.036.815 especies conocidas (Fuente: Comunidad Virtual de Entomología). Había que poner un poco de órden y eso fue lo que hizo Linneo en el Siglo XVIII con su nomenclatura binomial y su sistema de clasificación de los seres vivientes.
Actualmente, las categorías taxonómicas establecidas son siete: Reino, Filo (o División en Botánica), Clase, Orden, Familia, Género y Especie. Para no liarlo no haremos mención a las sub-categorías (ejemplo: Subclase o subfamilia) o super-categorías (Superclase o superfamilia). De este modo, mamboretá, tatadios o santateresa, resultan ser nombres vernáculos de Mantis religiosa (Linnaeus, 1758).

Y su taxonomía sería:
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Mantodea
Familia: Mantidae
Género: Mantis
Especie: M. religiosa
Nombre binomial: Mantis religiosa
Otro ejemplo: Coccinella septempunctata (Linnaeus, 1758), vulgarmente llamada mariquita

Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Coleoptera
Familia: Coccinellidae
Género: Coccinella
Especie: C. septempunctata
Nombre binomial: Coccinella septempunctata
Y así hasta las 1.036.815 especies conocidas. ¡Qué agobio!
Desde un principio, así, el hombre se dedicó a poner nombre a los animales; en algunos casos, nombres curiosos, como por ejemplo (siempre me ha llamado la atención) ornitorrinco. Pero el problema que surgió es que, por ejemplo, mientras unos llamaban mamboretá a un tipo de mántido, otros le llamaban tatadios y otros santateresa. Así las cosas, resultaba difícil entenderse si cada uno ponía el nombre que le parecía a cada animal, máxime si se tiene en cuenta el gran número de especies animales existentes. Sólo de insectos, a nivel mundial, hay 1.036.815 especies conocidas (Fuente: Comunidad Virtual de Entomología). Había que poner un poco de órden y eso fue lo que hizo Linneo en el Siglo XVIII con su nomenclatura binomial y su sistema de clasificación de los seres vivientes.
Actualmente, las categorías taxonómicas establecidas son siete: Reino, Filo (o División en Botánica), Clase, Orden, Familia, Género y Especie. Para no liarlo no haremos mención a las sub-categorías (ejemplo: Subclase o subfamilia) o super-categorías (Superclase o superfamilia). De este modo, mamboretá, tatadios o santateresa, resultan ser nombres vernáculos de Mantis religiosa (Linnaeus, 1758).
Y su taxonomía sería:
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Mantodea
Familia: Mantidae
Género: Mantis
Especie: M. religiosa
Nombre binomial: Mantis religiosa
Otro ejemplo: Coccinella septempunctata (Linnaeus, 1758), vulgarmente llamada mariquita
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Coleoptera
Familia: Coccinellidae
Género: Coccinella
Especie: C. septempunctata
Nombre binomial: Coccinella septempunctata
Y así hasta las 1.036.815 especies conocidas. ¡Qué agobio!
lunes, 5 de mayo de 2008
Aunque no lo parezca
Aunque no lo parezca, cucarachas y mantis tienen cosas en común. Pertenecen al mismo orden de insectos, Dictyoptera (alas reticulares). Las cucarachas abundaban ya en el Carbonífero hace 250 millones de años, lo que hace que sea uno de los insectos vivientes más antiguos sobre el planeta.

He encontrado este artículo del que recomiendo su lectura. Este ejemplar de la foto es la típica Blatta orientalis o cucaracha común. Las cucarachas son conocidas por su gran resistencia. Una cucaracha a la que se le corte la cabeza puede sobrevivir unos nueve días, para finalmente morir por inanición. Además, es capaz de soportar grandes dosis de radiactividad: estos insectos sobrevivieron a las bombas nucleares que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki. La explicación en el artículo mencionado arriba: "Existe una regla llamada la Ley de Dyar que establece que los insectos —y también los artrópodos en general— doblan su peso en cada ciclo de muda. Esto significa que cada célula de su cuerpo se ha dividido sólo una vez en el tiempo que media entre una muda y otra. La cucaracha suele mudar de exoesqueleto una vez a la semana, pero una célula cualquiera de esa cucaracha estará en división sólo 48 horas dentro de esa semana, y en reposo reproductivo el resto de los días. Extendiendo esta cifra a una estadística grupal, ello vendrá a significar que solamente una cuarta parte de las cucarachas irradiadas tendrán células en reproducción, y los tres cuartos restantes no, en un momento dado. Tal afirmación se puede demostrar experimentalmente sometiendo grupos de cucarachas a intensas radiaciones gamma. Sólo la cuarta parte de la población irradiada morirá, mientras que las restantes seguirán su vida como si tal cosa".
La repugnancia que suelen producirnos estos insectos, contrasta con la elegancia de sus parientes del suborden Mantodea, las típicas Mantis, como el ejemplar de la foto.
He encontrado este artículo del que recomiendo su lectura. Este ejemplar de la foto es la típica Blatta orientalis o cucaracha común. Las cucarachas son conocidas por su gran resistencia. Una cucaracha a la que se le corte la cabeza puede sobrevivir unos nueve días, para finalmente morir por inanición. Además, es capaz de soportar grandes dosis de radiactividad: estos insectos sobrevivieron a las bombas nucleares que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki. La explicación en el artículo mencionado arriba: "Existe una regla llamada la Ley de Dyar que establece que los insectos —y también los artrópodos en general— doblan su peso en cada ciclo de muda. Esto significa que cada célula de su cuerpo se ha dividido sólo una vez en el tiempo que media entre una muda y otra. La cucaracha suele mudar de exoesqueleto una vez a la semana, pero una célula cualquiera de esa cucaracha estará en división sólo 48 horas dentro de esa semana, y en reposo reproductivo el resto de los días. Extendiendo esta cifra a una estadística grupal, ello vendrá a significar que solamente una cuarta parte de las cucarachas irradiadas tendrán células en reproducción, y los tres cuartos restantes no, en un momento dado. Tal afirmación se puede demostrar experimentalmente sometiendo grupos de cucarachas a intensas radiaciones gamma. Sólo la cuarta parte de la población irradiada morirá, mientras que las restantes seguirán su vida como si tal cosa".
La repugnancia que suelen producirnos estos insectos, contrasta con la elegancia de sus parientes del suborden Mantodea, las típicas Mantis, como el ejemplar de la foto.
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