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domingo, 27 de febrero de 2011

La primavera que viene

Falta algo menos de un mes para la entrada oficial de la primavera, pero el buen tiempo que nos está acompañando últimamente está propiciando el que muchos de los diminutos bichos se estén despertando del letargo invernal. Pyrrhocoris apterus, el chinche de la malva arbórea, vulgarmente denominado zapatero, está demostrando una frenética actividad sexual.



Los adultos sexualmente maduros han invernado en este estadio para iniciar el ciclo con la llegada del buen tiempo. En observaciones realizadas en el pasado, pudimos comprobar que los apareamientos en esta especie son frecuentes y de larga duración.
La intensa coloración roja y negra de este hemíptero heteróptero, que semeja una máscara africana, resulta inconfundible.



Debajo de las piedras, algunas larvas de coleópteros apresuran su metamorfosis para alcanzar la fase de pupa.





Comparten hábitat con otros artrópodos como miriápodos, crustáceos terrestres (cochinillas), e incluso moluscos como las babosas.







Pero si algo nos indica que la llegada del buen tiempo es un hecho, independientemente de alguna que otra helada ocasional, es la frenética actividad en el hormiguero de la hormiga de los bosques, Formica rufa. La necesidad de comida para alimentar las larvas que habrán nacido en el interior del hormiguero durante el invierno, obliga a esta especie a intensas batidas de caza por las inmediaciones.



Es un hecho. La primavera está a la vuelta de la esquina y nos deparará, como todos los años, fascinantes espectáculos de la vida misma que os iremos contando.

domingo, 20 de junio de 2010

La vida y la muerte

Hace poco publicábamos en Mundo de Insectos una fotografía de dos ejemplares de Heliotaurus ruficollis apareándose.



Durante algunas semanas, este coleóptero nos ha venido acompañando dando una nota de color a los campos de margaritas. Pero empiezan a desaparecer. Completado su ciclo vital, la muerte es el último proceso de dicho ciclo.
Ayer contemplábamos algo que no habíamos visto anteriormente. Aunque sabemos que las hormigas de los bosques (Formica rufa) son importantes depredadores, no nos imaginábamos que fueran capaces de atacar a coleópteros vivos y de un tamaño mucho mayor que el suyo. En la foto, una hormiga de los bosques (Formica rufa) ha conseguido atenazar una de las patas traseras de un Heliotaurus ruficollis que intenta huir.



El coleóptero, muy agresivo con sus propios congéneres cuando intentan desbancarle de su margarita, intentaba huir de la hormiga que no soltaba su presa.



Incluso, el coleóptero intentó remontar el vuelo, pero el lastre de la hormiga se lo impidió.



La hormiga se limitaba a ofrecer resistencia a todos los intentos del Heliotaurus por huir, suponemos que para acabar venciéndole por agotamiento. No conocemos el final de la historia ya que no pudimos observarles indefinidamente; pero, al no optar el coleóptero por la autotomía de su pata, unido a las poderosas mandíbulas de la hormiga, nos hacen suponer que el ejemplar de Heliotaurus ruficollis de la foto es más que probable que acabase en la despensa del hormiguero de turno.