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domingo, 27 de febrero de 2011

La primavera que viene

Falta algo menos de un mes para la entrada oficial de la primavera, pero el buen tiempo que nos está acompañando últimamente está propiciando el que muchos de los diminutos bichos se estén despertando del letargo invernal. Pyrrhocoris apterus, el chinche de la malva arbórea, vulgarmente denominado zapatero, está demostrando una frenética actividad sexual.



Los adultos sexualmente maduros han invernado en este estadio para iniciar el ciclo con la llegada del buen tiempo. En observaciones realizadas en el pasado, pudimos comprobar que los apareamientos en esta especie son frecuentes y de larga duración.
La intensa coloración roja y negra de este hemíptero heteróptero, que semeja una máscara africana, resulta inconfundible.



Debajo de las piedras, algunas larvas de coleópteros apresuran su metamorfosis para alcanzar la fase de pupa.





Comparten hábitat con otros artrópodos como miriápodos, crustáceos terrestres (cochinillas), e incluso moluscos como las babosas.







Pero si algo nos indica que la llegada del buen tiempo es un hecho, independientemente de alguna que otra helada ocasional, es la frenética actividad en el hormiguero de la hormiga de los bosques, Formica rufa. La necesidad de comida para alimentar las larvas que habrán nacido en el interior del hormiguero durante el invierno, obliga a esta especie a intensas batidas de caza por las inmediaciones.



Es un hecho. La primavera está a la vuelta de la esquina y nos deparará, como todos los años, fascinantes espectáculos de la vida misma que os iremos contando.

sábado, 21 de agosto de 2010

El cangrejo no es un animal de compañía

Hace unas cuantas semanas, haciendo la compra, decidimos indultar un par de cangrejos de río destinados a las diferentes artes culinarias. Por 58 céntimos euro, pretendíamos alimentarles y administrarles todos los cuidados posibles. La aparcada pecera se puso operativa y les ofrecimos toda clase de alimentos: desde pienso de gato hasta suculento pescado o trozos de carne. No mostraron el más mínimo interés por nuestros ofrecimientos y eso que los cangrejos de río tienen fama de ávidos carroñeros.



Uno de ellos era especialmente simpático. Cuando le acercaba el dedo índice se erguía sobre sus patas y levantaba sus pinzas como impulsado por un resorte, incluso seguía mis movimientos laterales con el dedo. Me estaba empezando a ilusionar con el descubrimiento de una nueva afición, domador de cangrejos, cuando el simpático bicho, inapetente, decidió pasar a mejor vida. Poco después, el otro cangrejo se sumó al mismo destino que el anterior.
Resulta evidente que el cangrejo de río no parece ser un efectivo animal de compañía. Lo que me llama la atención es su inapetencia. Procedentes de granjas para su comercialización, nos preguntamos si les administran algo para que dejen de comer y, de esa manera, llegar al consumidor un tanto purgados.
El cangrejo de río que se consume en nuestro país es el llamado cangrejo americano (Procambarus clarkii). Su introducción hace tiempo en nuestros ríos desplazó a nuestro cangrejo autóctono, Austropotamobius pallipes lusitanicus, una subespecie del cangrejo de río europeo (Austropotamobius pallipes), que actualmente se encuentra en peligro de extinción amenazado por afanomicosis, una infección fúngica producida por el hongo Aphanomyces astaci al cual el cangrejo americano es inmune y portador del mismo.





Y para qué queríamos hacer del cangrejo un animal de compañía, os preguntaréis. Recientes observaciones sugieren que Procambarus clarkii podría reproducirse además por partenogénesis, y era algo que queríamos explorar.

martes, 30 de diciembre de 2008

De percebes y otros crustáceos

Si hace un año, los protagonistas de las fiestas navideñas fueron los mariscos, crustáceos habituales de la gastronomía navideña, este año, otro tipo de crustáceo ha invadido nuestra comida de Navidad: Pollicipes pollicipes, que dicho así, como que no suena a nada. La verdad es que resulta difícil de imaginar que el percebe sea considerado un crustáceo; pero lo es.



Personalmente, no le termino de encontrar la gracia culinaria, pero como decía aquél: para gustos hay colores. Tengo entendido que el día de año nuevo nos espera un Homarus americanus, que dicho así, suena menos apetitoso que arroz con bogavante. Y no vamos a hacer distinciones entre Homarus americanus y su variedad europea Homarus gammarus.

martes, 1 de enero de 2008

Más bichos navideños

Mucho me temo que, mientras no se terminen estas fiestas navideñas, este tipo de bichos van a estar excesivamente presentes en nuestras mesas. A diferencia del de la entrada anterior, este es un langostino blanco, en concreto, un Penaeus vannamei, de granja de cultivo en Colombia.



Independientemente de cual pueda resultar más apetecible (sobre gustos no hay nada escrito), este ejemplar nos permite apreciar las diferencias entre los dos tipos básicos de langostinos (desde un punto de vista culinario). Aquí mostramos un detalle del ejemplar anterior, en el que podemos apreciar el moteado de su piel (costra, realmente, y que es lo que le define como Crustáceo).

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Bichos navideños

Si hay bichos característicos de la época navideña, estos son, sin duda, los denominados mariscos. Los crustáceos tienen en común que su cuerpo está recubierto por un caparazón que lo protege y que se modifica a medida que el animal crece y se desarrolla. Representan uno de los grupos zoológicos con mayor éxito biológico, tanto por el número de especies vivientes como por la diversidad de hábitats que colonizan; dominan los mares, como los insectos dominan la tierra.



Este de la foto es un langostino típico, y estaba muy rico. Los langostinos son crustáceos decápodos, de caparazón semiduro y de color rosado con vetas amarronadas. Su longitud es de entre 12 y 15 centímetros. Según tengan o no bandas transversales en el cuerpo, se pueden agrupar en "langostinos tigres", que disponen de bandas, y "langostinos blancos" que carecen de ellas. Todos ellos pertenecen al género Penaeus, pero resulta complicado decir si se trata de Penaeus canalicatus, Penaeus semisulcatus, Penaeus esculentus o Penaeus japonicus. Este de la foto era, sin lugar a dudas, un langostino Pescanova.

Aunque los crustáceos son fundamentalmente acuáticos y habitan en todas las profundidades, tanto en el medio marino, salobre y de agua dulce; unos pocos han colonizado el medio terrestre, como la cochinilla de la humedad (isópodos). Estos otros ejemplares (Armadillidium vulgare) de crustáceos resultan menos apetitosos que el anterior.