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martes, 22 de septiembre de 2009

Nos han robado el verano

Con la llegada del otoño el pasado domingo en el Hemisferio Norte, este año tenemos la sensación de que el verano y los habituales bichos de temporada es como si no hubiesen hecho acto de presencia. Nada de eso, fieles a su cita estacional, lo que ha ocurrido es que este año no hemos escudriñado su paso a nuestro lado. Este año el verano nos ha sido robado.



¿El motivo? El mismo día que publicábamos el anterior post, nuestro cachorro de mastín leonés debutaba con un cuadro de hemorragias causado por un envenenamiento con raticida. Ha estado a punto de morir. Cinco días ingresado en un hospital veterinario y prácticamente un mes de tratamiento con vitamina K le han devuelto a la vida. Pero ha sido un completo sinvivir.



Tras tomar medidas para evitar que vuelva a suceder, denunciar los hechos y tranquilizarnos un poco con el paso del tiempo, esperamos retomar la actividad de estos visitantes durante el comienzo del otoño. Entre tanto os dejamos con algunas fotos de bichos habituales de otros años.

domingo, 27 de julio de 2008

Mundo cruel

Un error de cálculo unido a las altas temperaturas registradas en la última semana ha propiciado que el alimento destinado a los insectos palo Medauroidea extradentata resultase insuficiente. La consecuencia de ello ha sido un caso de canibalismo incompleto. Uno de los ejemplares de Medauroidea extradentata, el más pequeño, fue encontrado con el par de patas delanteras amputado y presumiblemente devoradas por sus congéneres.



El hecho no es excepcional en sí mismo. En circunstancias adversas de escasez de alimento, los insectos palo recurren a la práctica del canibalismo. Pero, además, esta especie, Medauroidea extradentata, es proclive a la autotomía o autoamputación; esto es, la mutilación espontánea que efectúan sobre sí mismos algunos animales para escapar a sus enemigos: un claro ejemplo es el del rabo de las lagartijas.
Revisando mi fichero fotográfico, he encontrado una foto de una Medauroidea extradentata que se desprendió de una pata porque seguramente se sintiera amenazada durante un proceso de manipulación.



El mundo animal es, con gran frecuencia, cruel y despiadado; casi tanto como el nuestro, el de los seres humanos.

domingo, 26 de agosto de 2007

Linneo lo tenía más fácil

Carlos Linneo fue el naturalista sueco que sentó las bases de la taxonomía moderna: la nomenclatura binominal que permite nombrar con precisión todas las especies de animales y vegetales sirviéndose para ello de dos términos: el género (que se escribe con mayúscula inicial) y el epíteto específico (escrito con minúscula inicial). La especie se nombra con los dos términos citados. Este sistema binominal permite evitar la imprecisión de los nombres vernáculos que cambian entre los distintos países, regiones o zonas.
Decimos que Linneo lo tenía fácil ya que él fue el primero en nombrar a las especies, sin riesgo de equivocarse. Tras él, numerosas descripciones de animales y plantas, siguiendo su sistema taxonómico, complican, actualmente, el definir de forma exacta la especie de la que hablamos. En muchos casos, tenemos que conformarnos con nombrar el género o la familia a la que pertenece, como este licósido (fam: Lycosidae) o araña lobo, también conocido, de forma genérica, por tarántula, y del que existen algunos miles de especies.



Sin embargo, nuestra Hyla, inicialmente descrita como Hyla arborea, ha resultado ser, efectivamente, una Hyla arborea como esta otra visitante del año pasado.



Por no hablar de esta lagartija, llamada Juancho, de la que no soy capaz de decir si es una Lacerta vivipara, Lacerta monticola, Podarcis bocagei, Podarcis hispanica o Podarcis muralis.



Insisto, Linneo lo tenía más fácil.